Mesa de presupuesto con calculadora, libreta, maqueta de vivienda modular y muestras de materiales
Imagen ilustrativa. La configuración y los elementos incluidos se confirman para cada proyecto.

1. Define qué significa el precio que estás leyendo

Empieza por una lista de incluidos, excluidos y condiciones. ¿La propuesta corresponde al módulo, al transporte hasta un punto o a una vivienda instalada con conexiones? Palabras como completa o lista para usar necesitan un desglose. Solicita que la cotización identifique modelo, versión, acabados y lugar de entrega, además de vigencia y condiciones comerciales.

Las referencias DomuCasa son casas modulares expandibles nuevas; no equivalen a presupuestar la adaptación de un contenedor marítimo ISO usado. Mantén esa distinción al comparar alternativas. Si un concepto no aparece, no lo cuentes como incluido ni lo asumas gratuito: márcalo como pendiente de aclaración.

2. Relaciona el modelo con el uso que buscas

Las superficies exteriores de referencia de los modelos de 20 y 40 pies son 38,59 y 77,17 m². Identifican el producto, pero no representan automáticamente el área interior útil ni permiten calcular el presupuesto total con una multiplicación. Pide el plano y verifica los espacios necesarios.

Separa la selección básica de decisiones adicionales: cambios de distribución, equipamiento o acabados, si están disponibles y se aprueban. Anota qué versión cotizó cada proveedor. Una diferencia de monto puede corresponder a productos o alcances distintos, no a una propuesta necesariamente más conveniente. Compara primero las características documentadas.

3. Crea una partida independiente para el predio

Organiza por separado la información y los trabajos del sitio: levantamientos o estudios que el proyecto requiera, revisión técnica, trámites aplicables, preparación del terreno y solución de apoyos y anclajes. No todas estas partidas pueden definirse antes de conocer el lote; conserva las pendientes como tales.

Pregunta quién cotizará y ejecutará cada trabajo, y qué documento definirá su alcance. Incluye obras exteriores que sí hayas decidido desarrollar, como accesos peatonales o cerramientos, sin mezclarlas con el módulo. No presupuestes una cimentación genérica tomada de otra vivienda. El presupuesto debe seguir las decisiones técnicas, no forzarlas para cerrar un total.

4. Desglosa transporte e importación cuando corresponda

Divide el traslado en los tramos que realmente existan y aclara descarga, manipulación, seguros y responsabilidades. Si la propuesta utiliza un Incoterm, confirma versión y lugar preciso: la Cámara de Comercio Internacional explica que esas reglas distribuyen obligaciones, riesgos y costos, pero no sustituyen el contrato de compraventa.

Si el suministro requiere importación, pide el desglose al responsable de ese proceso. La DIAN explica que la valoración aduanera considera transporte y otros conceptos respaldados por documentación. No conviertas un precio de fábrica en un costo puesto en el lote agregando una tasa genérica. Confirma qué está incluido antes de sumar.

5. Separa instalación, redes y acabados finales

Haz tres grupos claros: colocación y montaje del módulo; conexiones y trabajos de redes; y elementos necesarios para el uso que quieres darle. Pide el alcance de cada grupo y su responsable. Incluye equipos o mobiliario únicamente cuando los hayas elegido y esté confirmado si vienen con el módulo o se contratarán aparte.

Por ejemplo, un baño representado en el plano no aclara por sí mismo las obras de saneamiento del predio. Una instalación eléctrica interior no responde todas las preguntas sobre la conexión exterior. Define qué revisiones, pruebas y documentos formarán parte de la entrega. Así puedes comparar lo terminado con lo que aún debe contratarse.

6. Da nombre a los pendientes y a las contingencias

No ocultes la incertidumbre dentro de una cifra que parezca definitiva. Distingue una partida cotizada, una estimación con supuestos, una decisión pendiente y una contingencia. Para cada una anota quién debe resolverla, qué información falta y qué podría cambiar su alcance. Revisa con el equipo cómo se autorizarían trabajos adicionales.

Preguntas útiles son: ¿qué ocurriría si cambia el acceso, se aplaza la entrega o se modifica un acabado? ¿Quién informaría el efecto sobre costo y fecha? El propósito no es aplicar un porcentaje universal, sino identificar riesgos concretos y evitar doble conteo. Tampoco sumes nuevamente un gasto que ya esté incorporado en otra propuesta.

7. Compara propuestas en una misma matriz

Crea una fila por partida y columnas para alcance, responsable, estado, soporte y monto cotizado. Usa categorías como módulo, sitio, transporte, instalación, redes, equipamiento y trámites. Para cada proveedor marca incluido, excluido o pendiente; no rellenes vacíos con cero. Registra fecha, moneda y vigencia para no mezclar documentos incompatibles.

Con esa matriz puedes formular preguntas concretas: ¿qué total corresponde a un alcance comparable?, ¿qué depende de una evaluación del lote?, ¿qué decisiones puedes aplazar sin confundir la entrega acordada? Solicita una propuesta actualizada después de resolver cambios importantes. Un presupuesto útil no es solo un número: es una descripción compartida de lo que se contratará.

Tu siguiente paso

Para avanzar, reúne la ubicación del predio, el modelo de interés y las cotizaciones disponibles. Marca los conceptos que no entiendes y solicita un desglose por escrito antes de comparar totales. En la conversación con DomuCasa, explica si buscas únicamente el módulo o si necesitas evaluar otras etapas del proyecto; el alcance disponible debe confirmarse, no suponerse. Cuando cada partida tiene responsable y soporte, es más fácil decidir qué información falta para construir un presupuesto coherente con la vivienda que quieres usar.

Hablemos de tu proyecto

Contenido orientativo de DomuCasa, no plano constructivo ni dictamen técnico o jurídico. Confirma uso del suelo, trámites, condiciones del predio y soluciones de instalación con la autoridad y los profesionales correspondientes.